
No suelo hablar de mis problemas, me cuesta mucho expresar cara a cara las cosas que me pasan, sin sobre emocionarme. Me cuesta reconocer que las cosas me afectan, me duelen. Prefiero buscarle el lado bueno y hacer la vista gorda.
A veces, cuando todo pesa mucho, escribo, pinto o dibujo. Hago algo que entretenga mi tiempo, mi cabeza y mis sentimientos. E incluso cuando escribo sobre ello, mi ambigüedad hace casi incomprensible mis problemas.
La vida en general me ha tratado excepcionalmente bien. Me ha ido dando más de lo que pido, aunque tampoco soy de pedir. Uno no se da cuenta de lo que pesan los años, hasta que pesan,( aunque tampoco crea que tenga nada que ver con ellos, si no más con las circunstancias), hasta que el mundo cambia aplastándote con la realidad de la vida. Supongo que esto que me pasa es crecer, pero os juro que si pudiera firmar en cualquier lado, me quedaba como estaba.
No he tenido mayores problemas en la vida, si, he estado sobre una nube de algodón. Considero incluso que he tenido suerte en la vida, aunque no crea en exceso en ella. Tal vez sea ese tipo de personas que siempre esta en movimiento y lo que recibe es más movimiento. Tal vez yo he buscado mi suerte, tal vez ella me ha buscado a mi, pero no he sido consciente de ninguna de las opciones.
Mi blog ha sido una de las mejores maneras de ir soltando “a mi manera” todo eso que me iba sobrando. Pero en poco tiempo he crecido demasiado.
En el plazo de 6 meses mi vida parece que no es mi vida. He pasado por la muerte de los dos abuelos que me quedaban, he cambiado de trabajo, de ciudad, me he independizado, he aprendido realmente lo que es el dinero. Es lo que trae la independencia.
He trabajado desde los 18 años, porque nunca me gusto tener que pedirle dinero a nadie. Hablar de dinero es algo que me enferma. Pero nunca le di valor a un sueldo. Sin nada que pagar el dinero solo sirve para comprar cosas, que luego te das cuenta que son prescindibles y superfluas ( que guay suena todo esto xD). Cuando uno tiene que enfrentarse a todos los gastos que tiene la vida real, todo cambia.
También he tenido que aprender a combinar trabajo y casa ( he de reconocer que no es que la limpie mucho xD ).
Siempre he sido muy soñadora, supongo que vivía en una realidad paralela que me auto protegía de lo que pasara fuera. Pero mi realidad se ha caído, y ahora me siento sola contra el mundo. Me siento tan pequeña, y tan débil…. No se si al resto de gente le cuesta tanto vivir o solo me lo parece a mi, que mi mala época no es tan mala y es mi manía de magnificar los sentimientos es la que me esta jugando tan mala pasada.
Además de todo esto, mi madre ha sufrido dos infartos en dos meses. Una enfermedad que nunca nos habríamos esperado. Aunque supongo que nadie espera estar enfermo. Cuando te pasan cosas así, que te devuelven a una realidad a la que no estas acostumbrado a vivir, el mundo te parece demasiado grande como para comértelo ¿como he sido tan insensata de pensar que podría ser capaz de comérmelo, o de cambiarlo o siquiera como he tenido ganas de hacer revoluciones que lo mejoraran? Esas son cosas que uno solo piensa de niño, solo piensa cuando sueña, solo piensa cuando tiene fe.
Y no voy a negar que en el camino no halla encontrado esperanza, que la he encontrado, pero es que a ratos hasta la esperanza parece burlarse desde lejos.
A veces hasta la esperanza es la más cruel de todas.
No creo que sea una persona sensata, no creo que sea buena, no creo en mis virtudes, e incluso dudo que tenga alguna. No juzgo, porque siempre pienso que no hay mejor blanco para los juicios que mi propia persona, que solo tiende a equivocarse una y otra vez, de forma irremediable. Y da igual lo bien que intente hacer las cosas, da igual lo altruista que me sienta, da igual. Es esa estúpida ley de Murphy de que todo saldrá mal.
Y no creo que este deprimida, aunque que sabré yo de eso, si escondo mis penas en una risa fácil. Si lo que menos me cuesta es reír, por una simple mirada.
Me siento más indignada, como si tuviera una guerra injusta y nadie quisiera verlo. Me siento David, contra un gigante imposible de vencer.
Pero no me queda otra que seguir adelante. Aunque halla días que solo me deje arrastrar por la corriente por faltas de fuerza, se que llegarán otros en los que la niña que soy, juguete revoltosa con su suerte, su destino o su fortuna.
Creo que es de las pocas veces en las que soy todo lo clara posible sobre como me siento. Creo que no estoy acostumbrada a mostrarme tan sincera, pero es que todo es demasiado grande, y escribir siempre me ha ayudado. Una vez más escribo para mi, y vosotros podéis leer más de lo que soy.